El mes que dejé de confiar a ciegas en Claude Code
Llevo varios meses usando Claude Code como herramienta principal para desarrollo.
Empecé con la cuenta Pro.
Luego pasé a Max de 100 $/mes.
Y cuando parecía que todo fluía bien, subí a Max de 200 $ para tener más margen y trabajar con menos fricción.
Durante un tiempo, la sensación fue muy buena.
Pero en las últimas semanas algo cambió.
No hablo de una mala respuesta puntual, ni de un día raro, ni de que un modelo se equivoque de vez en cuando. Eso entra dentro de lo normal.
Hablo de empezar a notar una sensación repetida:
más consumo, más lentitud, más vueltas para llegar al mismo resultado y más momentos en los que tenía que pelearme con la herramienta en lugar de avanzar con ella.
Y cuando una herramienta que usas todos los días empieza a generar esa sensación, toca parar y revisar.
Con la llegada de Opus 4.7, muchos hemos notado algo parecido. Hay análisis comparando Opus 4.6 y Opus 4.7 en sesiones reales de Claude Code que apuntan en la misma dirección:
- Más coste en condiciones normales.
- Mucho más coste usando modos de razonamiento intensivo.
- Mayor latencia.
- Más tokens de salida.
- Y, en algunos casos, resultados que no justifican ese aumento.
Traducido al trabajo diario:
Le explicas algo varias veces y no termina de retenerlo.
Pierde contexto antes de lo esperado.
Hace cambios que no le has pedido.
Se atasca en detalles que antes resolvía con más limpieza.
Y cuando miras el consumo acumulado, cuesta entender cómo has llegado ahí tan rápido.
Lo más frustrante no es solo pagar más.
Lo frustrante es sentir que la herramienta ha dejado de ayudarte con la misma claridad que antes.
Y ojo: esto no va de atacar a Anthropic ni de decir que Claude Code sea una mala herramienta. No lo es. De hecho, me ha dado muy buenos resultados durante meses.
Pero sí creo que hay que decir algo con honestidad:
cuando una herramienta deja de encajar con tu flujo real de trabajo, hay que aceptarlo.
No puedes construir tu día a día dependiendo de un único modelo, un único proveedor o una única forma de trabajar.
Menos aún cuando tu productividad, tus proyectos y tus clientes dependen de que las cosas funcionen de forma estable.
Cada vez tengo más claro que el camino no es casarse con una herramienta.
El camino es construir un flujo multimodelo.
Un modelo para planificar.
Otro para revisar.
Otro para escribir código.
Otro para documentar.
Otro local para tareas concretas.
Y herramientas que permitan orquestar todo eso sin perder el contexto del proyecto.
Lo que me llevo de este mes es bastante claro:
- Pagar más no siempre significa trabajar mejor.
- Un modelo puede empeorar para tu caso de uso aunque siga siendo muy potente.
- El contexto enorme no sirve de mucho si el modelo se pierde en mitad del proceso.
- Depender de un solo proveedor es cómodo, pero también frágil.
- Cambiar de herramienta no es un fracaso; a veces es simplemente una decisión profesional.
No dejo Claude Code porque «sea malo».
Simplemente he dejado de usarlo como centro absoluto de mi flujo de trabajo.
Y si estás notando lo mismo, no eres el único.
Quizá no necesitas abandonar una herramienta. Pero sí necesitas dejar de depender solo de ella.